
Cocina los ñoquis hasta que estén muy suaves y pastosos, luego córtalos en trozos pequeños del tamaño de un guisante o aplástalos con un tenedor para crear formas finas y manejables. Sirve solos o con una ligera capa de salsa para evitar que se peguen, asegurándote de que sean fáciles de agarrar y masticar sin riesgo de atragantamiento.
- Hierve hasta que floten y estén tiernos al presionar
- Corta en trozos no más grandes que un guisante
- Evita añadir sal o salsas pesadas
- Prueba la suavidad aplastando entre los dedos
- Sirve fríos para evitar quemaduras

